
Los investigadores creen que los restos pertenecen a un gran rinoceronte de dos cuernos (Ceratotherium neumayri), común en la época del mioceno tardío en esa provincia oriental mediterránea.
Los paleontólogos analizaron el estado de los huesos y los dientes para reconstruir las circunstancias de la muerte del animal y llegaron a la conclusión de que fue "cocido vivo" a temperaturas de cerca de 400 grados centígrados en un flujo volcánico similar al de la erupción del monte Vesubio en Italia en el año 79 d.c.
Según la investigación, su muerte fue "prácticamente instantánea" y le siguió una severa deshidratación debido al calor extremo de la erupción. El rinoceronte se asó a una temperatura cercana a los 400 grados centígrados y se desmembró dentro del flujo piroclástico y el cráneo se separó del cuerpo. Después, las cenizas volcánicas arrastraron el cráneo a 30 kilómetros del lugar de la erupción, donde fue descubierto.
El estudio ha sido publicado en la edición digital de la revista PLOS ONE.
ABC
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